martes, 15 de febrero de 2011

Cuadragésimo noveno

No enciendas el motor si no sabes manejar


6:00 AM

Y así estabas detrás de la puerta,
descolorida, y con marcas de una fiesta que no terminó,
Con ese olor tan propio de vos, pero tan ajeno,
Llorando , no de una forma escénica,
sino con mocos y rimel por doquier,
Con un cigarrillo apagado en la boca,
como prostituta q no se sabe vender.

Nunca supe por que llorabas,
solo supe por que decías que lo hacías,
Luego , espalda con espalda,
y al amanecer, t ponías tu pollera
el rimel , un cigarrillo,
y volvías a toda velocidad,
contra esa pared , a romperte los dientes,
pero nunca la cabeza.

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